El recargo de equivalencia es un régimen especial de IVA, obligatorio para comerciantes minoristas que no realicen ningún tipo de transformación en los productos que venden, es decir, para comerciantes autónomos que vendan al cliente final. Se aplica tanto a personas físicas de alta en autónomos como a las comunidades de bienes.

Es decir, es un tipo de IVA especial para los autónomos y comunidades de bienes que vendan productos tal y como los hayan comprado. Por ejemplo, si tienes una tienda de juguetes y compras los productos a un proveedor para venderlos en tu tienda estarías afectado por este tipo especial de IVA. Aunque es el proveedor quien deberá tener en cuento en tu factura,  si tu actividad está sujeta a este tipo de IVA, no deja de ser importante que conozcas cuándo se aplica el recargo de equivalencia.

¿Cuándo se aplica el recargo de equivalencia?

Hay que destacar que el recargo de equivalencia no se aplica en actividades de servicios, comercio mayorista y actividades industriales. Además, también quedan exentos del recargo de equivalencia las peleterías, concesionarios de coches, joyerías, ventas de embarcaciones y aviones, gasolineras, objetos de arte y establecimientos de venta de maquinaría industrial o minerales.

¿En qué consiste el régimen especial del recargo de equivalencia?

El recargo de equivalencia es una medida para que los minoristas no tengan que presentar declaraciones de IVA a Hacienda, ya que pagan el IVA directamente a sus proveedores.

En cuanto a la contabilidad sería el proveedor el que incluiría este recargo en la factura, diferenciando el IVA soportado y repercutido en sus declaraciones de IVA posteriores. Es decir, afecta al comerciante pero debe ser “cargado” por el proveedor de esos productos que no se transforman.

Los proveedores repercuten al comerciante en la factura, el IVA correspondiente más el recargo de equivalencia, por separado y a los siguientes tipos:

  • Artículos al tipo general del 21%: recargo del 5,2%
  • Artículos al tipo reducido del 10%: recargo del 1,4%
  • Artículos al tipo superreducido del 4%: recargo del 0,5%

En el régimen de recargo de equivalencia el comerciante no está obligado a efectuar ingreso alguno por la actividad, salvo por las adquisiciones intracomunitarias, cuando sea sujeto pasivo por inversión y por las ventas de inmuebles sujetas y no exentas salvo que sean efectuadas en ejecución de garantía.

Obligaciones formales y registrales para el recargo de equivalencia

  • Acreditar ante los proveedores o ante la Aduana, el hecho de estar sometido al recargo de equivalencia, con el fin de que estos puedan repercutir el recargo correspondiente.
  • No existe obligación de llevar libros por este impuesto, salvo que se realicen actividades en otros regímenes distintos en cuyo caso, además del deber de cumplir respecto de ellas las obligaciones formales que en su caso están establecidas, deberá llevarse un libro registro de facturas recibidas donde serán anotadas con la debida separación las relativas a adquisiciones correspondientes a actividades en recargo.
  • No hay que presentar declaraciones del IVA por las actividades en este régimen especial. No obstante, cuando se realicen adquisiciones intracomunitarias, operaciones en las que se produzca la inversión del sujeto pasivo o entregas de inmuebles sujetas y no exentas al impuesto (salvo las efectuadas en ejecución de garantía) se presentará el modelo 309 “declaración no periódica”.
  • Si se realizan entregas de bienes a viajeros con derecho a devolución del IVA, con el fin de obtener el reembolso de lo abonado a aquellos, se presentará el modelo 308 de “solicitud de devolución de recargo de equivalencia y otros sujetos ocasionales”.

Se podría decir que el recargo de equivalencia esta medida tiene una principal ventaja: decir adiós a gran parte del trabajo administrativo y de contabilidad que tiene que hacer un comerciante. No tener que hacer la declaración trimestral de IVA, llevar los libros y prepararlas es un gran ahorro de tiempo.