El cheque al portador es el más común. Según el Banco de España es, concretamente, aquel cuyo beneficiario (el que lo puede cobrar) es la persona que lo tenga. Es decir, podrá cobrarlo cualquiera que lo tenga en posesión y lo presente en el banco.

Los cheques al portador se utilizan, generalmente para pagar cantidades pequeñas. También puede ser utilizado cuando el emisor del mismo no sepa con seguridad quien va a ser el que vaya a efectuar el cobro.

Características del cheque a portador

A continuación describimos las características esenciales de un cheque al portador:

  • No se indica el beneficiario
  • Puede ser cobrado por cualquier persona que lo porte, esto es, que lo tenga en su poder y lo presente al Banco
  • Generalmente se utiliza para el pago de pequeñas cantidades de dinero o cuando no se conoce bien quien debe ir a cobrarlo.

Cheque al portador: quien interviene

En la emisión y cobro de un cheque al portador intervienen, normalmente, 3 personas

  • El librador: será la persona o empresa la cual emite y firma el cheque al portador. Es decir, quien va a pagarlo.
  • El librado: es la entidad bancaria que va a realizar el pago del importe del cheque al portador.
  • El tenedor o beneficiario: es aquella persona o empresa la cual puede cobrar el cheque al portador, que en este caso va a ser aquel que lo posea.

El cheque al portador es aquel extendido de forma que el beneficiario, es decir, la persona que puede cobrarlo, será la persona que debe presentarlo en la entidad bancaria. Esto significa que cualquier persona que acuda al banco con el cheque podrá cobrar el importe, algo que si bien puede facilitar las cosas en una empresa en determinado momento, también puede entrañar riesgos, sobre todo cuando existen extravíos o robos.