De Wamba se suele decir, con mayor o menor acierto, que es la competencia en el mundo de habla hispana de MySpace. Por supuesto, eso puede ser una exageración o una verdad. Sólo el futuro pondrá las cosas en su sitio.
Ya hemos dicho muchas veces que el gran negocio de las empresas startup durante los últimos años ha sido el nicho de las redes sociales, auténtico filón donde los haya y que por el momento parece inagotable.
Wamba surgió tratando de emular algunos grandes portales sociales del tipo MySpace, aunque se centró mayoritariamente en el mercado de habla hispana, sin descartar futuras ampliaciones. Veamos su historia.
El origen: aprovechar oportunidades y tener pasión
Wamba nació con la pretensión de convertirse en la primera comunidad social online dirigida al sector del ocio en español. Dicho así, no parece importante, pero hay que comprender que en el área de las redes sociales en castellano existen muchos competidores, incluso algunos muy grandes, que aspiran a ese mismo título.
Sus fundadores, no obstante, sabían dónde se estaban metiendo y las posibilidades de negocio que existían en realidad. Fueron dos personas: por una parte, Enrique Dubois, y por otra, Matías Rodrigo. El primero fue el creador de SX Networks, una empresa puntera en el desarrollo de contenidos web; con apenas 26 años, se lanzó a la aventura vendiendo su anterior compañía y apostando fuerte por Wamba. Matías, por su parte, también tiene una gran experiencia en el mundillo, ya que dirigió otra empresa de desarrollo web en Guatemala y fundó Hoteles.com, uno de los portales de viajes más importantes de la red en habla hispana, y que vendió a un gigante empresarial norteamericano.
Ambos eran conscientes de que el nicho en el que querían introducirse estaba ya ocupada por algunas empresas, pero también sabían que las posibilidades existían y aún había mucho camino que recorrer. La idea comenzó a gestarse en el año 2006, con su aparición en fase beta o de prueba, aunque el lanzamiento oficial fue en marzo del año 2007.
El desarrollo: ideas claras y venderse bien
Comenzaron con un buen nivel de usuarios inscritos en la fase de prueba, lo cual redundó en una extensión bastante importante de su campo de acción. La inversión inicial con la que contaban era de 650.000 euros, que se emplearon en el desarrollo de las aplicaciones y en publicidad.
En pocos meses, Wamba reunió una comunidad de más de cien mil usuarios registrados y más de un millón y medio de visitas mensuales. Como es lógico, el éxito de este sitio no pasó desapercibido entre las compañías de estudios de mercado y algunas empresas de ocio por internet. A finales del año 2007, el inversor danés y cofundador de Skype, Morten Lund, anunciaba que se unía al proyecto de Wamba con una inyección de tres millones de euros, dirigidos sobre todo al lanzamiento europeo del portal y una posterior expansión.
Por entonces Wamba contaba ya con casi un millón de usuarios registrados y el equipo de soporte constaba de más de treinta personas. Gracias a este importante aporte, el equipo de Wamba amplió sus horizontes y comenzó a desarrollar una estrategia publicitaria de mayor alcance y enfocada a un público mucho más amplio. Actualmente, de hecho, el registro puede hacerse en francés, inglés o italiano, tratando de acercarse al público europeo.
Lo importante es ser diferente y hacerlo bien
¿Qué hace diferente a Wamba de otras redes sociales? En realidad, pocas cosas, ya que los servicios que se ofertan son prácticamente los mismos en muchas de ellas; la innovación en este aspecto es limitada, puesto que los usuarios suelen requerir los mismos servicios.
En Wamba se pueden subir fotos, archivos, se pueden crear grupos y tener contactos a los que enviar todo tipo de información; se pueden crear comunidades de usuarios con los que compartimos determinadas aficiones, o con aquellos que estudiaron en nuestro mismo centro. También se pueden crear blogs personales en los cuales actualizar la información de manera más dinámica, o crear una cuenta de mensajería instantánea que permite conectarse a varias redes (MSN, Google Talk, AOL o Yahoo Messenger). Además, se dispone de un apartado de juegos en el que se puede participar online en diferentes apartados. También existe una sección de anuncios, donde los usuarios pueden acceder a todos los servicios habituales de este tipo de sitios, y otra de compras.
Quizá un punto innovador que hay que citar ineludiblemente es el concepto de “wam”: los “wams” son puntos que premian la fidelidad de los usuarios más activos de la comunidad de Wamba: se ganan subiendo fotos, votando contenidos de otros visitantes, escribiendo comentarios o proponiendo eventos. Cuantos más “wams” se acumulan se va subiendo de nivel de usuario en la red y se pueden utilizar, además, para canjearse por regalos promocionales. De esta forma, el usuario se siente aún más integrado en la comunidad y se le fideliza con rapidez, consiguiendo así que pueda convertirse en un prescriptor gratuito del sitio, haciendo publicidad entre sus conocidos recomendando el portal.
En resumen: las ideas son sencillas, pero hay que saber apostar por ellas y encontrar el momento adecuado para llevarlas a cabo. Wamba tiene una competencia muy dura, pero por el momento ha sabido llevar la iniciativa en la carrera por el dominio de su área. No todos pueden convertirse en la web de referencia en cuanto a contenidos de ocio. Veremos si los chicos de Wamba se llevan ese premio.
Tags: comunidades online, red social, Wamba, web 2.0
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