A veces, las empresas startup no sólo se basan en ideas innovadoras y creativas, sino que reinterpretan conceptos que ya estaban ahí, implantados en el mundo real, pero que no se habían mejorado.
Hay ocasiones en que hay conceptos e ideas muy originales que apenas son susceptibles de mejorarse.
En esos casos, la labor de un emprendedor puede limitarse a introducir algunos retoques en el diseño original para que el funcionamiento del servicio continúe siendo eficaz y, tal vez, implantar algunos conceptos innovadores que aporten un plus de calidad.
El caso de 11870: reinventar un clásico
Las páginas amarillas son un servicio casi mundial que cualquiera utiliza con asiduidad; los usuarios consultan las páginas cuando necesitan de un servicio concreto para averiguar cuál les conviene más, ya sea por cercanía o por una simple cuestión de gustos o influencias.
Los creadores de 11870 se fijaron en este concepto tan sencillo y, sin embargo, tan útil y extendido por doquier. Imaginaron cómo podría aplicarse el servicio de páginas amarillas en internet y cómo ofrecer esas prestaciones en la web 2.0, mundo de redes sociales e intercambio masivo de información entre navegantes.
La idea comenzó a fraguarse hacia el año 2005. Dos de los fundadores, los hermanos Francisco y Jesús Encinar (este último creador del exitoso portal inmobiliario Idealista), empezaron a desarrollar un concepto nuevo de directorio en Internet: una guía que ofreciese información útil para cualquier usuario, pero que también ofreciese la posibilidad de colaborar en la creación de una gigantesca base de datos de productos y servicios.
Durante todo un año desarrollaron el proyecto, que tenía un gran trabajo tecnológico que afrontar, y que afrontaron con pequeñas inversiones de particulares. Tuvieron una fase beta con unos cientos de usuarios registrados que sirvieron para definir el concepto y afinar en su puesta en marcha. Su lanzamiento oficial se dio a comienzos del año 2007.
Las claves para convertirse en referente
En principio, el servicio de 11870 sólo se daba para ciudades españolas; de hecho, en su lanzamiento (dado las peculiares características que veremos más adelante) había algunas ciudades que apenas resultaban visibles, por lo que fueron los propios miembros del equipo de desarrollo los que aportaron datos para proporcionar cierta visibilidad y compensar así el desequilibrio.
El concepto, tal y como lo definía uno de sus creadores, era sencillo: unas páginas amarillas construidas entre todos. Y eso es lo que convierte a 11870 en una idea tan innovadora y, al mismo tiempo, tan clásica. En pocas palabras, se puede decir que 11870 es una especie de almacén virtual en el que los usuarios añaden sus servicios favoritos, que van desde restaurantes hasta hoteles, pasando por peluquerías, tiendas de ropa, talleres, etc. Además, también pueden aprovechar los servicios que otros usuarios cuelgan y guardarlos en su espacio personal. De esta forma, no son las propias empresas o compañías las que se publicitan y ofrecen sus servicios, sino que los usuarios eligen aquellos más relevantes y los exponen a la vista de los visitantes.
Todos estos servicios se suben al sitio de 11870 con una gran cantidad de información extra, ya que los usuarios pueden añadir vídeos, fotografías y textos en los que se describan las peculiaridades de cada servicio. Además, se pueden localizar los mismos en mapas muy detallados de cada ciudad.
Los usuarios al poder: el triunfo de la comunidad
Lo realmente importante de una startup como 11870 es la línea que abrió: la concepción de que sean los propios usuarios los que elijan sitios de calidad supuso un paso adelante en la forma de enfocar la prestación de servicios en el mundo de la web 2.0, siempre cambiante.
Al igual que algunas guías similares otorgan calificaciones a los establecimientos, en 11870 las opiniones de los navegantes son las que marcan con un sello de calidad a cada servicio. Por el momento, eso sí, las opiniones son libres y no están jerarquizadas, por lo que hay que tener en cuenta que muchos usuarios pueden expresar opiniones sobre algún servicio sin ser especialmente conocedores del mismo. Sin embargo, esa democratización de la experiencia ha servido para que el sitio se convierta en un referente obligado entre otras páginas de contenido similar.
Así, los visitantes de 11870 pueden encontrar servicios de todo tipo valorados por gente “corriente”, que posiblemente los haya probado o experimentado por sí mismos y que, por lo tanto, opina de ello con una cierta propiedad y (en principio) sin intereses espurios. Además, el hecho de que el sitio sirva como una suerte de red social, al estilo de otras similares ya comentadas aquí, hace que el intercambio de información sea constante: los usuarios buscan lugares, productos o servicios y los guardan con sus propias etiquetas, creando así un banco de datos que no puede obviarse si estamos buscando una información específica.
11870 es la prueba, en resumen, de que las grandes ideas se esconden en conceptos muy sencillos. Sólo hace falta tener un poco de ojo para desarrollarlos y lanzarlos al mercado.
Tags: 11870, negocios, páginas amarillas, red social, web 2.0
Hola Emiliano! Muchas gracias por las palabras que nos dedicas… Una explicación muy concreta e interesante de quiénes somos y lo que hacemos
Un saludo de parte de todo el equipo de 11870.com