Pago de impuestos y desarrollo empresarial

portal del Ministerio de Economía y Hacienda

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Mucho se ha comentado, incluso a nivel internacional, de lo difícil que resulta para una empresa poder iniciar funciones, debido al excesivo conjunto de trámites que se deben cubrir. Esto aleja a los inversores, y orilla a los emprendedores, a veces, hasta decaer a los niveles del comercio informal, y por lo tanto, no recaudable.

Pero el problema de este trámite lastrante, de los asuntos fiscales que ha de cumplir una industria en ciernes, no es nada comparado con las dificultades que acarrea evadir este tipo de obligaciones, como comentaremos a continuación.

Escaso rigor comercial

Cuando no se atiende como se debe al fisco, los empresarios incipientes van forjando una mala imagen de su propio negocio, las referencias negativas con relación a este tema tan delicado pesan notablemente, tanto para la opinión de los consumidores, como para las posibles transacciones y convenios a efectuar con otras empresas.

Ser poco confiable en los asuntos propios es bastante lamentable, pero además involucrar a terceros con problemas y daños por evasión fiscal resulta en extremo vergonzoso. De allí que sea preferible organizarse adecuadamente, administrar bien los fondos y hacerse del tiempo necesario para realizar las gestiones de pago debidas, con la administración hacendaria.

Crecimiento conjunto

Otra razón de peso para atender como es debido el pago de impuestos relacionados con la apertura de un negocio, es de orden cívico, y moral. Como parte integrante de una estructura social, se tienen numerosos derechos que pueden servir para desarrollarse y crecer con prosperidad; pero asimismo, se tienen ciertas obligaciones insalvables que es preciso cumplir.

En una primera instancia parecería contradictorio que una empresa naciente tuviera que pagar cual si fuese una entidad ya asentada desde hace tiempo, da la impresión de ser algo poco equitativo, fuera de balance. Pero, sin embargo, es preciso meditar que todo negocio se lanza con el objetivo de captar un cierto mercado, y en la medida en que responda con sus productos a los requerimientos de los consumidores, los buenos dividendos no se harán esperar.

Sin embargo, sin una infraestructura adecuada para que esta dinámica pueda desplegarse, las cosas simplemente no resultan. Los fondos acumulados por el régimen fiscal, cuando son manejados con la honestidad debida, ayudan a mantener en buen estado los mecanismos de trabajo de las industrias, por ejemplo, el sector carretero, o los medios de telecomunicación. Es así de simple: si crece la sociedad, crece nuestro negocio.

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