En primer lugar, una persona que tenga intención de crear un negocio deberá decidir si le conviene más darse de alta como empresario individual, es decir hacerse autónomo, o constituir algún tipo de sociedad.

A continuación, vamos a analizar qué criterios debes tener en cuenta a la hora de decidir tu forma jurídica y las ventajas e inconvenientes que supone ser empresario individual. El autónomo se define como una “persona física que realiza en nombre propio y por medio de una empresa una actividad comercial, industrial y/o profesional”.

Criterios a tener en cuenta antes de elegir la forma jurídica de la empresa

  • Dinero que vamos a invertir.
  • Responsabilidad frente a potenciales acreedores.
  • Número de socios.
  • Fiscalidad.
  • Coste / Capital social.
  • Complicaciones administrativas (y coste de las mismas).
  • Posibilidad de conseguir subvenciones.
  • Exigencias legales (bancos, agencias viajes, contratos administración…).
  • Imagen que quiero tener en el mercado.

Ventajas de hacerse autónomo

  • Es la manera más rápida, sencilla y económica de dar de alta un negocio.
  • Se mantienen el control total y la gestión de la empresa.
  • No es necesario un proceso previo de constitución.
  • Es la forma que requiere menos gestiones y trámites legales, lo que abarata los costes de asesoramiento.

Por todo ello se considera una forma empresarial idónea para empresas de tamaño reducido y negocios nuevos promovidos por una sola persona.

Inconvenientes de hacerse autónomo

  • No existe diferencia entre el patrimonio empresarial y el personal, respondiendo con sus bienes presentes y futuros ante las deudas con terceros.
  • Si el empresario está casado en régimen de gananciales, pueden dar lugar a que su actividad empresarial alcance al patrimonio del cónyuge.
  • Si los beneficios son bastante altos se paga más impuestos que con una sociedad. A partir de unos 45.000 euros de beneficios anuales compensa crear una sociedad.
  • Las sociedades suelen ofrecer una imagen más profesional ante las entidades financieras y los distintos agentes del mercado: clientes, Administración, proveedores.
  • No puede contratarse a familiares de hasta segundo grado de consanguinidad, sino que tienen que darse de alta también como autónomos.

Es recomendable crear una sociedad en el momento en que se dé alguna de las siguientes circunstancias:

  • El proyecto necesite cuantiosas inversiones.
  • Tu competencia esté formada mayoritariamente por sociedades.
  • El negocio esté generando un considerable nivel de beneficios.

En caso de crear una sociedad seguirías cotizando como autónomo pero en calidad de administrador de la sociedad. Debes tener en cuenta que si vas a emprender por primera vez, quizás compense hacerse autónomo al principio y crear la sociedad al cabo de uno o dos años, cuando se haya demostrado la viabilidad del negocio.