Llega ese momento. El momento en el que decides sellar tu amor con la persona que te hace sonreír cada mañana, la persona que te hace temblar cada vez que te besa. Llega el día de tu boda y tienes que cerrar miles de detalles para tener un día perfecto, desde el menú del banquete hasta el dj. Entre todos estos detalles está la misión de encontrar al fotógrafo perfecto, ese que capte con tu misma mirada la fantasía que deseas transmitir en ese día tan importante, ya que será el recuerdo material que permanecerá contigo toda la vida. Almu y San hacen precisamente eso, dar una nueva dimensión a las fotos de tu boda bajo su sello Muy Muy Felices.

muy muy felices

Creadoras de Muy Muy Felices.

Empezasteis haciendo vídeos hasta que os especializasteis en vídeos de boda, ¿cuándo y cómo surge Muy Muy Felices?

Llevábamos un tiempo haciendo otro tipo de vídeos, sobre todo de música (videoclips, acústicos, making of…); y viendo que aquello no tiraba mucho, nos planteamos un poco de broma, un poco en serio, grabar alguna boda. Y de pronto, cuando aún estábamos dando vueltas a la idea, un conocido nos propuso grabar la boda de Nora y Juan, nuestros primeros novios. Y fue como un flechazo, con ellos y con las bodas en general.

El mundo de las bodas está muy explotado, hay cientos de fotógrafos que se dedican de lleno a ello, ¿cuál es vuestro valor diferencial?

En nuestro caso, vamos aprendiendo con la experiencia. Lo que nos gusta y lo que no; lo que queremos hacer y cómo queremos hacerlo. Es verdad que hay cientos, miles de fotógrafos en este sector, y muchísima gente con un talento brutal; la cuestión es tener claro cómo quieres trabajar, y tener conexión con las parejas. Que les guste nuestra forma de ser y por tanto, de trabajar. Quizá es más una cuestión de la actitud de nuestras fotos y vídeos que una cuestión de “belleza”.

Muy Muy Felices, otra forma de ver y entender una boda

Solo con ver vuestra web y fotografías se denota un estilo único y personal que pocos consiguen, ¿creéis que es la clave por la que acuden los clientes a vosotros?

Es más o menos como os contábamos antes. El trabajo tiene que tener calidad y, a poder ser, un estilo propio. Pero más allá de eso, que es lo mínimo que podemos ofrecerles a las parejas, creemos que la razón principal por la que acuden a nosotras es porque se nos nota que tenemos ganas de irnos de boda. Nos encanta nuestro trabajo, y queremos pensar que se nota en el resultado de las fotos y el vídeo.

¿Pensáis que el trabajo de un fotógrafo de boda está suficientemente valorado?

La verdad es que hay de todo. Hay parejas que son conscientes de que el vídeo y las fotos es lo que les va a quedar de la boda el resto de su vida, y ya vienen con una ilusión tremenda desde la primera toma de contacto. Luego hay quien considera que es algo secundario, y que con las fotos o los vídeos que salgan de los móviles de los invitados tiene suficiente. Y no nos parece mal, porque cada uno tiene que priorizar en su boda y hacerla como le guste.

Muy muy felices boda

Emprender conlleva muchas dificultades, ¿qué creéis que es lo mejor y lo peor de emprender en el sector de la producción de bodas?

Bueno, dejémoslo en la aventura de emprender a secas. Lo mejor es poder dedicarte a lo que quieres y la libertad de hacerlo como quieres. Obviamente no tener jefe no está mal del todo, y tener cierta flexibilidad de horarios también… Aunque todo esto se vuelva un poco en tu contra la mayoría de las veces. Lo peor es la cantidad de responsabilidades que se te vienen encima y que al principio son difíciles de gestionar. Además de que, por supuesto, no desconectas nunca de tu proyecto.

Lo mejor de emprender es dedicarte a lo que quieres.

Muy Muy Felices lleva bastante tiempo con nosotros, ¿cómo consideráis el crecimiento de vuestro negocio?

En realidad llevamos poco tiempo con este proyecto, unos dos años a efectos prácticos. De momento estamos contentas de poder decir que MMF va creciendo poco a poco, y con esto nos basta.

¿Dónde os gustaría ver a Muy Muy Felices en un par de años?

Nos gustaría que siguiera creciendo, por supuesto. Que seamos capaces de innovar para que este trabajo no nos aburra ni un solo día, y que podamos seguir dedicándonos a esto con la misma ilusión, a ser posible, también haciendo bodas en cualquier parte del mundo.