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Empresa familiar: ¿paraiso o infierno?

Escrito por Cesar / 21 de agosto de 2008

Un negocio familiar puede convertirse en un lugar de recreación y convivencia familiar o en una verdadera pesadilla, esto dependerá del apego a los derechos y obligaciones por parte de los miembros de la familia dispuestos a participar.

Sueño o pesadilla, todo queda en familia

Sueño o pesadilla, todo queda en familia

Muchos de los negocios que encontramos el día de hoy provienen de una tradición familiar o de un emprendimiento con recursos familiares. Este tipo de negocios proporcionan una gran ventaja en cuanto al financiamiento y a la forma en que funcionan como empleados los miembros de la familia.

Aunque esto puede parecer el panorama ideal para una empresa también se puede convertir en una verdadera pesadilla que no solo afectará los negocios si no también el ambiente familiar.

A continuación se presentan algunas situaciones con las que se deben tener cuidado para llevar un negocio familiar a feliz termino:

El trabajo no es la solución a los problemas familiares.

Se suele pensar que el trabajo en conjunto permitirá sanar algunos conflictos familiares, que el hecho de trabajar y convivir más tiempo juntos automáticamente unirá más a la familia. Este es un error grave en las empresas familiares, si existe algun conflicto con algun miembro de la familia y se decide incluirlo en el equipo de trabajo esto solamente llevará el mismo conflicto al trabajo, es necesario siempre intentar solucionar el problema desde afuera del trabajo.

Otro error común es pasar por alto los derechos como empleado de un familiar, pensando que con esto se evitará el favoritismo o intentando llevar la misma relación que se tiene en el hogar, hay que recordar que un empleado sea de la familia o no necesita incentivos y reconocimiento asi como disciplina.

El organigrama familiar.

Una pesadilla común para el lider de una empresa familiar es determinar los puestos y sueldos de los empleados. Siempre habrá lugar para inconformidades, hay que reconocer que el negocio no puede emplear a toda la familia y varios se quedarán afuera con su respectivo resentimiento. Un problema similiar se presenta al momento de delegar responsabilidades, para esto será necesario tener en cuenta las capacidades para los puestos, la voluntad de participación y sobre todo la comunicación; hay que hacer entender a todos los miembros que las comparaciones no son admisibles y que el afecto familiar no tiene relación con la asignación de trabajo.

El interés por la empresa.

Cuando se establece una empresa y se decide emplear a los miembros de la familia será necesario enfrentarse al problema del verdadero interés por el negocio.

La participación en la empresa familiar no debe ser forzosa, por ejemplo por el simple hecho de ser hijo de los dueños; tampoco porque se ve a la empresa como una mina de oro que será heredada a la muerte de los dueños. Cualquier empleado de la empresa deberá participar por el hecho de desear ser parte del negocio, porque le encanta el trabajo que realizará dentro de la empresa, porque se siente identificado y desea colaborar para alcanzar los objetivos planteados.

Dejando todo en claro.

En cualquier empesa se recurre siempre a sustentar cualquier hecho, obligación, acuerdo o aclaración por escrito, es una forma sencilla de mantener siempre las cuentas claras. En las empresas familiares muchas de las ocasiones se omite este mecanismo por el miedo a que la otra persona piense que no se le tiene confianza o no se le tiene afecto. Esto se debe dejarse de lado para mantener un orden sustentado en la empresa.

Resumiendo.

Un negocio familiar puede convertirse en un lugar de recreación y convivencia familiar o en una verdadera pesadilla, esto dependerá del apego a los derechos y obligaciones por parte de los miembros de la familia dispuestos a participar. Cualquier que piense que podrá gozar de un trato preferencial o que verá solucionados todos sus problemas será mejor que busque empleo en otra empresa.

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